asociación de diabéticos de Burgos
lunes 18 de diciembre de 2017  
  DAÑOS COLATERALES DE LA DIABETES  
Autor:  IJL
Fecha:  2008-07-00 00:00:00
Título Completo:  DAÑOS COLATERALES DE LA DIABETES
Como todas las enfermedades crónicas, la diabetes tiene efectos psicológicos. Pero es diferente en ciertos aspectos. No supone ningún signo externo de enfermedad. No hay vendajes, ni escayolas. Podríamos decir que sus efectos son invisibles, lo que evita las concesiones que, generalmente, se dan a los enfermos. Además, el tratamiento es complejo y con descansos. El paciente tiene que tomar importantes decisiones (subir, bajar, omitir la dosis de insulina o de antidiabéticos) que afectan su salud, tanto a corto como a largo plazo. Esta carga está ausente en otras patologías cronificadas del mismo tipo, como por ejemplo, la epilepsia. Además, un pequeño error en la dosis puede producir una pérdida de control sobre el propio comportamiento o incluso inconsciencia. De alguna manera, se puede decir que el control adecuado de la diabetes requiere las odiosas virtudes de moderación y equilibrio.

La dieta es otros de los aspectos más molestos del tratamiento. Es dificil de entender y más aún de cumplir, particularmente en una sociedad consumista que nos tienta con comidas poco adecuadas nutricionalmente (pero bien apetecibles) favorecidas por enormes presupuestos publicitarios. A menudo, los regímenes se enseñan de forma rápida, adaptando al paciente a un papel impreso, más que acoplando la dieta al efectado. De alguna forma, la comida deja de ser un placer y se convierte en una medicina. Un paciente lo concretó bien cuando preguntó: "¿Esta dieta realmente me va a hacer vivir más tiempo, o más bien me va a parecer la vida más larga?.

La diabetes también tiene efectos sobre la familia. Algunos hermanos de personas con esta enfermedad se quejan de falta de atención: "Desde el momento en que mi hermano comenzó con la diabetes, todo el mundo de mi madre giró alrededor de él". En otros casos, es la vida conyugal de los padres la que puede salir perjudicada.

Y también puede tener efectos negativos sobre el personal sanitario y los médicos no especializados, que en ocasiones se asustan cuando los diabéticos saben más que ellos sobre la enfermedad. La relación tradicional médico-paciente, lineal y unidireccional, - el médico habla y el paciente escucha- es inadecuada en este aspecto. Asímismo, se puede generar desconfianza por parte del personal si pillan a un diabético ingresado en un hospital comiendo dulces, aunque el paciente asegure que es debido a que estaba empezando a notar los síntomas de una hipoglucemia.

La mayoría de la gente necesita seguros de vida o de conducción de vehículos en algún momento de su vida y también en este ámbito los diabéticos pueden sentirse discriminados al ser rechazados o porque tienen que pagar bastante más por ellos.

En OSACA 06.04.2008 Dra. Pilar Riobó (Jefa asociada de endocrinología y nutrición del Hospital Jiménez Díaz de Madrid)
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